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A veces los símbolos son la síntesis venerable de algo que los seres humanos admiran o profesan. Si Maceo es símbolo de intransigencia revolucionaria, la inmolación del joven capitán Francisco Gómez Toro junto al Titán es emblema de lealtad de quien fue capaz de encarnar valores y méritos que lo hacen digno de ser paradigma para las nuevas generaciones.
Por ello, en este mes que recuerda múltiples acontecimientos relevantes de nuestra historia, el Boletín UNHIC se complace en dedicar su dosier al aniversario 150 del natalicio del ayudante del lugarteniente general Antonio Maceo Grajales, quien prefirió morir antes que abandonar el cuerpo sin vida de su admirado jefe.
El “No nos entendemos” del Titán de Bronce en Mangos de Baraguá; el “¡Patria o Muerte!” de Fidel
en la despedida de duelo de los mártires de La Coubre, y el enraizado patriotismo de Panchito, quien
siendo hijo del Generalísimo Máximo Gómez Báez proclamó: “El mérito no puede heredarse, hay que ganarlo”, resuenan hoy en toda Cuba para recordarnos la capacidad de nuestros líderes , de nuestros héroes para sostener los principios sin concesiones y rendir homenaje a los que lo dieron todo en aras de la dignidad y soberanía plenas para todos los cubanos.
En medio del recrudecimiento de la política hostil y genocida del gobierno de Estados Unidos para
seguir intentando rendir a un pueblo soberano, y frente a un mundo dominado por el neoliberalismo
y el renacimiento del fascismo, la Revolución Cubana constituye una trinchera moral y de pensamiento
en cuyo pedestal se halla la historia de decoro y de lucha emancipadora de nuestra juventud heroica.
Además, la secciones habituales con noticias de las filiales y páginas dedicadas a homenajear determinadas personalidades o efemérides, entre ellas y, a propósito de la actitud solidaria del gobierno y el pueblo mexicanos para con Cuba, una carta de Fidel, desde la Sierra, dirigida al general de esa nación hermana Lázaro Cárdenas.
Felicitamos a nuestras asociadas por el Día Internacional de la Mujer, recordando la palabra martiana:
“[…] es incompleta la victoria cuando no mueve el corazón de la mujer”.1
1 José Martí: “De las damas cubanas”, Patria, 7 de mayo de 1892, en Obras completas, t. 5, Centro de Estudios Martianos,
La Habana, 2007, p. 16.
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