HUELLA FRANCESA EN GUANTÁNAMO

Articulo Divulgativo

Por: Liubis Balart Martínez

Unhic Filial Guantanámo, Comunicadora

Guantánamo, ubicada en el extremo más oriental de Cuba, hacia fines del siglo XVIII, era una región casi virgen y despoblada, cuando se produjo el arribo de las primeras oleadas de migrantes franceses provenientes del Haití insurrecto.

Para esa época, se inicia una nueva evolución en la economía, la política, la cultura y la sociedad guantanamera, planteamiento que demostraron los investigadores que participaron en el Taller 220 Aniversario de la presencia francesa en Guantánamo, encuentro que tributa al 153 aniversario del otorgamiento de título de villa, a la ciudad de Guantánamo, el próximo 1ro de diciembre.

Los especialistas del tema refirieron que una sociedad francesa, compró el hato de Santa Catalina, el 12 de noviembre de 1803 y a partir de ese año toma auge el sistema de plantación esclavista, en la región, al tiempo que se trasmite una corriente de pensamiento avanzado de nuevas técnicas y formas más eficientes de ejecución en temas de la economía. Sus aportes contribuyeron a la construcción de obras públicas, que adquirieron preponderancia en la primera mitad del siglo XIX.

Un magnífico ejemplo de ello es el Ateneo Cultural de Guantánamo, Centro La Luz, el edificio más hermoso y de mayores valores arquitectónicos de la ciudad; con fachada neoclásica, decorado con columnas de metal y vanos de las ventanas, confeccionados con delgadas láminas de metal galvanizado, perfectamente troqueladas y voladas sobre la línea de construcción. Esta solución apareció por vez primera en la villa en este edificio, especificó el historiador de la Ciudad, José Sánchez Guerra, en su conferencia La cultura francesa en el Alto Oriente, siglo XIX.

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