La Alfabetización

Articulo Divulgativo Historia

Por Alfredo Martín Fadragas*

A 60 años de la epopeya.

La Campaña Nacional de la Alfabetización realizada en Cuba, en el año 1961, constituyó una de las tareas más bellas de la obra de la Revolución. Este hecho representó un duro golpe a la ignorancia que habíamos padecido durante tantos años y posibilitó el inicio de la radical transformación cultural cubana.

Cuba tenía en ese año, 979 207 analfabetos, de una población de 6 933 253 habitantes. Si a esta cifra le sumamos los 100 000 alfabetizados durante los años 1959-1960, tenemos que cuando triunfó la Revolución había más de un millón de cubanos que no sabían leer ni escribir, lo que representaba una cuarta parte de la población adulta.

Para realizar esta campaña se movilizaron cien mil brigadistas Conrado Benítez; 34 772 maestros que colaboraron en las estructuras técnicas de la campaña; 120 632 instructores populares, * Secretario de organización de la UNHIC.

Dores y estudiantes no integrados a las brigadas; 13 016 trabajadores que constituyeron las brigadas obreras Patria o Muerte.

El presente trabajo está dedicado a recordar a los héroes caídos a lo largo de esta gesta cultural.

Los mártires de la Alfabetización Conrado Benítez García (1942-1961)

Símbolo de la Alfabetización. Desde su infancia conoció los rigores de la vida para la gente humilde de nuestro pueblo. Desempeñó los oficios más modestos. Logró formarse para realizar el tan humano gesto de incorporarse a la batalla a que estaba llamada la juventud: liquidar el analfabetismo.

Se inició como maestro voluntario y fue ubicado en una escuela en las montañas de Sancti Spíritus, donde alternaba las clases a 44 niños por el día con otros tantos campesinos por la noche.

No se detuvo frente a las condiciones adversas en que tenía que realizar sus actividades como maestro. Estaba enfrascado en esa faena cuando fue asesinado por elementos sin escrúpulos que troncharon su vida por el “delito” de llevar la enseñanza a los campesinos. Su asesinato fue calificado por Fidel Castro con las siguientes palabras: “[…] “Era pobre, era negro y era maestro. He ahí las tres razones por las cuales los agentes del imperialismo lo condenaron”.2

Pedro Morejón Quintana (1941-1961)

Había nacido en el poblado de San Pedro Mayabón, término municipal de Los Arabos, Matanzas, en el seno de una familia obrera de escasos recursos económicos.

Se incorporó a las Milicias en su zona natal, donde trabajaba en la construcción de granjas avícolas.

Al iniciarse la Campaña de Alfabetización se incorporó a esta en su centro de trabajo y, cuando recién comenzaba esta tarea, el 21 de febrero, fue asesinado por una banda contrarrevolucionaria.

Estos enemigos de la cultura y el progreso, en cumplimiento de los dictámenes del imperialismo, llenaban de terror los campos de Cuba en inútil esfuerzo por detener los grandes cambios sociales que se estaban llevando a cabo por nuestro pueblo trabajador.

2 Fidel Castro: “Discurso pronunciado en la graduación de maestros voluntarios”, teatro de la CTC, 23 de enero de 1961, en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/inútil esfuerzo por detener los grandes cambios sociales que se estaban llevando a cabo por nuestro pueblo trabajador.

Delfín Sen Cedrñe (1935-1961)

De procedencia obrera, había luchado contra la tiranía batistiana y al triunfo de la Revolución se incorporó a las Milicias y participó en la lucha contra los bandidos en el Escambray. A través de las brigadas Patria o Muerte se integró a la Campaña de Alfabetización y fue ubicado en la Finca Novo, término municipal de Quemado de Güines, Villa Clara.

El 3 de octubre, asesinos de la peor calaña fueron a buscarlo al campamento que, para albergar a los alfabetizadores, se había construido en aquella finca. A la pregunta de ¿Quién de ustedes es el chino comunista?, respondió: ¡Yo soy el chino que ustedes buscan! Sin más razones, lo asesinaron por defender la cultura; pero su obra hoy se agiganta, pues nuestro país está lleno de maestros como él.

Jose Taurino Galindo Perdigón (1930-1961)

En la finca San Ramón, Quemado de Güines, Villa Clara, estuvo entre los primeros en incorporarse a las Milicias y participar en la lucha contra los bandidos alzada en la zona. Se incorporó a la Campaña de Alfabetización como alfabetizador popular.

El 7 de octubre, cuando se hallaba en una fiesta campesina, esta fue asaltada por contrarrevolucionarios en busca de alfabetizadores. Al no encontrar a ningún brigadista, lo sacaron a él, pues ya conocían sus actividades revolucionarias y como alfabetizador popular y lo asesinaron en el vano intento de detener esta gran hazaña popular. Pero todo resultó inútil: la obra emprendida de liquidar el analfabetismo se culminó exitosamente y hoy se engrandece constantemente por nuestro pueblo que no olvida a sus héroes.

Manuel Ascunce Domenech (1945-1961)

Al llamado de la Revolución se incorporó a las brigadas alfabetizadoras en correspondencia con su conciencia revolucionaria que ya había demostrado meses atrás, con su ingreso en la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR). Fue ubicado en el barrio rural de Río Ay, Trinidad, Sancti Spíritus.

Cuando cumplía la hermosa tarea de enseñar, fueron a buscarlo los asesinos para matarlo por el “crimen” de enseñar a leer y escribir a quienes no sabían. Como los conocía, les dijo: “¡Yo soy el maestro!” ¡Así era de valiente este retoño de acero! Cuando lo asesinaron el 26 de noviembre, junto al campesino Pedro Lantigua, tenía solo 16 años y su mayor deseo, terminada la campaña, era hacerse técnico para seguir sirviendo a la Revolución.

Sus asesinos fueron ajusticiados y la obra que él inició fue concluida por sus compañeros y hoy todo un pueblo recuerda su actitud heroica.

Veinte años después, en 1981, en Nicaragua, bandas contrarrevolucionarias somocistas asesinaron a Pedro Pablo Rivera Cue y Bárbaro Rodríguez Hernández en la comunidad Consuelo Bajo, en Suina, Zelaya Norte. Más tarde, el maestro pinareño Águedo Morales Reina corrió la misma suerte en Juigalpa, departamento de Candelas. Sin embargo, estos crímenes no pudieron detener la labor solidaria que en esa nación hermana realizaban maestros cubanos; por el contrario, cientos de cubanos se brindaron para ocupar sus puestos.

Recordar la Campaña Nacional de la Alfabetización es homenajear a los héroes —maestros voluntarios; brigadistas populares, Patria o Muerte y Conrado Benítez— y a todos los que cayeron en aquella gloriosa campaña. Y no solo a los alfabetizadores, también a los activistas, responsables y colaboradores, a todos los que con su esfuerzo contribuyeron al éxito final.

Nuevas generaciones de maestros se han educado en el ejemplo de los héroes de aquella epopeya.

Cuba no solo ha multiplicado la cantidad de educadores para las aulas del país, sino que ha podido ofrecer a otros pueblos colaboración en esta importante actividad. En el cumplimiento de esta misión, los educadores cubanos han transitado por los más disímiles sacrificios, incluida la entrega de la propia vida. Muchos cubanos han partido a otros países a repetir la hazaña armados con el mundialmente famoso método Yo sí puedo.

Hoy para orgullo de nuestro pueblo y sus educadores, Cuba no es el único territorio libre de analfabetismo en América, solo encabeza una lista que cada día es más grande y continua una obra que hoy es mil veces más bella.

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