El Generalísimo en el corazón de los cubanos

Articulo Divulgativo Historia

Por María Luisa García Moreno

El mayor general Máximo Gómez es objeto de veneración por parte de nuestro pueblo y es con­siderado, junto a José Martí y Antonio Maceo, una de las tres grandes figuras de nuestras guerras independentistas.

Para preservar su huella en esta tierra, la casa donde murió el 17 de junio de 1905, situada en 5.a y D, junto al teatro Amadeo Roldán, una de las más antiguas del Vedado capitalino, se halla en proceso de restauración; sin embargo, la habi­tación donde ocurrió su deceso tiene su historia.

Dicha habitación fue donada al Museo Oscar María de Rojas, en Cárdenas, según consta en acta notarial fechada el 28 de octubre de 1908.

En piezas, fue trasladada y montada entre el 18 de enero y el 1.º de marzo de 1909, en el anti­guo local del Museo y Biblioteca Pública, frente al parque Martí. El montaje fue tan fiel que, en 1913, los hijos del Generalísimo donaron el mo­biliario del dormitorio para ubicarlo en la pieza reconstruida.

En 1984, la habitación se trasladó para el Cen­tro de Veteranos, en cuyo patio se ubicó en el primer semestre de 1986 y, en su interior, se si­tuaron no solo los muebles, sino también otras valiosas piezas vinculadas con el gran domini­cano cubano.

El nuevo emplazamiento fue inaugurado el 30 de julio de 1986, año en que se celebró el 150 aniversario del natalicio del insuperable jefe mambí, con la presencia del Comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosque, presidente de la Comisión organizadora de las actividades conmemorativas; Pedro Máximo Vargas Gómez, nieto del Generalísimo; familiares de veteranos de nuestras guerras de independencia; dirigen­tes y pueblo en general. A partir de entonces el Centro de Veteranos adoptó el nombre del insig­ne jefe del Ejército Libertador.

De esa forma, se ha preservado para la historia una invaluable reliquia.

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