Día del Trabajador de la Cultura

Articulo Divulgativo Historia

Por María Caridad Pacheco González

Los trabajadores de la Cultura celebran su día el 14 de diciembre en homenaje a Raúl Gómez García, asaltante y mártir del Moncada, conocido como el Poeta de la Generación del Centenario, quien nació este día de 1928.

Fue uno de aquellos jóvenes a quienes el golpe de Estado de 1952 estremeció al punto de dar un giro a sus vidas. Escribió contra el golpe un manifiesto titulado “Revolución sin juventud”, en el que denuncia a los usurpadores del poder y, como ningún medio de prensa se lo publica, decidió fundar su propio periódico, al que dio el nombre de Son los Mismos. Para imprimirlo, llevó a su casa un mimeógrafo, pues salía de forma clandestina; trabajaban en su edición Abel Santamaría, Melba Hernández y Jesús Montané.

Más adelante, Fidel propuso cambiarle el nombre por El Acusador; solo se publicaron tres números, porque a causa de una delación, fueron detenidos sus redactores.

En la historia de Cuba, toda gesta ha tenido su cantor, su poeta, su cronista. Raúl Gómez García compuso unos versos vibrantes, para ser leídos a sus compañeros momentos antes de partir a la acción, el 26 de julio de 1953, en la Granjita Siboney, los que marcarían el reinicio de la insurrección armada por la independencia que hoy disfrutamos todos los cubanos. Llevan por título “Ya estamos en combate”:

Ya estamos en combate

Por defender la idea de todos los que han muerto

Para arrojar a los malos del histórico templo,

Por el heroico gesto de Maceo,

Por la dulce memoria de Martí.

Sin embargo, ante Raúl Gómez García no solo estamos en presencia del poeta, estamos también ante el periodista, el maestro, el escritor y el orador apasionado. Fue él quien redactó el “Manifiesto a la Nación”, documento que recoge lo esencial del pensamiento de una juventud dispuesta a cambiar radicalmente nuestra historia y que comienza con estas palabras:

En la vergüenza de los hombres de Cuba está el triunfo de la Revolución Cubana. La revolución de Céspedes, de Agramonte, de Maceo y de Martí, de Mella y de Guiteras, de Trejo y de Chibás, la verdadera Revolución que no ha terminado todavía. Por la dignidad y el decoro de los hombres de Cuba, la Revolución triunfará.

Su autor es un joven de 24 años, proveniente del Partido Ortodoxo, y pertenece al grupo de moncadistas cuya misión era tomar el hospital civil Saturnino Lora, donde fue herido y apresado.

Precisamente una prueba irrecusable de los crímenes de la tiranía fue la nota que el joven poeta dirigió a su madre: “Caí preso, tu hijo”. No había sido muerto en combate, sino asesinado, después de horribles torturas.

Por estas razones, cada 14 de diciembre, los trabajadores de la cultura en Cuba celebran su día, en honor al natalicio del Poeta de la Generación del Centenario. También una distinción con su nombre es entregada a los trabajadores que se destacan por acumular más de 20 años de labor ininterrumpida en ese sector. Sus compatriotas y, en especial, los trabajadores de la Cultura, lo recuerdan en su prístina dimensión de joven héroe, revolucionario y creador, y mantienen en alto, como entonces, su proclama de combate. Hoy, son otros los motivos: la defensa del derecho de los cubanos a seguir construyendo y viviendo en paz, sin injerencia extranjera y, en particular, de Estados Unidos, que ha sometido a Cuba a un cruento y despiadado bloqueo económico, que obstaculiza el desarrollo social y la vida cotidiana.

El momento reclama más unidad, solidaridad y diálogo, para hacer más efectivo el compromiso hecho por las vanguardias artísticas de continuar en sus trincheras la batalla en defensa de la Revolución y el socialismo.

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