DECLARACIÓN DE LA UNIÓN DE HISTORIADORES DE CUBA CONTRA EL BLOQUEO DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA A NUESTRO PAÍS

Declaraciones

La Unión de Historiadores de Cuba patentiza su más enérgico rechazo al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba, que es el más largo en la historia de la humanidad, en tanto no ha existido un sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado, que se haya aplicado contra ningún otro país del mundo. Este cerco no solo transgrede los derechos humanos del pueblo cubano, sino el derecho soberano de todos los países del mundo a relacionarse con Cuba sin temor a ser castigados, violenta el derecho internacional, los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y las normas del libre comercio.

Por los fines que persigue y el andamiaje político, legal y administrativo en el que se sustenta, estas sanciones califican como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948 y como un acto de guerra económica según lo establecido en la Conferencia Naval de Londres de 1909. Es, en resumen, la más suprema expresión de una política inhumana, carente de legalidad y legitimidad, deliberadamente diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana, y constituye el principal obstáculo para la consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Al mismo tiempo, Washington activó el Título III de la Ley Helms-Burton, después de mantenerlo suspendido por más de 20 años debido a su evidente violación del derecho internacional. Este título permite tomar acciones judiciales en tribunales norteños ante demandas presentadas por ciudadanos o entidades estadounidenses contra empresas o individuos cubanos o de terceros países que se relacionen comercialmente con propiedades nacionalizadas en Cuba en la década de 1960.

Esta es una de tantas muestras de la intensificación de la política hostil contra Cuba llevada a cabo por el presidente Donald Trump desde su llegada al poder, enfocada tanto en el plano declarativo como en la ejecución de medidas de agresión económica contra el país. Las nuevas agresiones a Cuba se justifican por supuestas “violaciones de los derechos humanos” y el apoyo brindado a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, a los que denomina autoritarios y corruptos. Pero quienes, en realidad, violan los derechos humanos de los cubanos son ellos con su bloqueo y sus sanciones, y quienes mantienen una política intervencionista y propósitos desestabilizadores en la región también son ellos, mediante coercitivas unilaterales que generan deliberadamente penurias económicas a su población y amenazan la paz.

A pesar de los intensos y crecientes reclamos de la comunidad internacional que en la Asamblea General de las Naciones Unidas ha votado mayoritaria y reiteradamente por el levantamiento del bloqueo y la normalización de las relaciones bilaterales, las administraciones estadounidenses han mantenido intacta la política que ha llamado “de embargo”, como herramienta de presión contra Cuba, lo que, además de ilegal, es moralmente indefendible.

En Estados Unidos muchos vinculan las carencias y limitaciones que aún sufre nuestro pueblo con la Revolución Cubana y el proyecto socialista que defiende. En modo alguno las relacionan con las agresiones y el bloqueo económico de que ha sido objeto la isla hace 60 años. Los que así piensan y pretenden hacer regresar el país a la situación de dependencia e ignominia que padecía antes de 1959, pasan por alto que las agresiones de los EEUU datan de más de dos siglos y que el largo proceso histórico del diferendo entre los dos países, cuyas inferencias han sido el anexionismo, el intervencionismo, el neocolonialismo, el plattismo y la trasnochada Doctrina Monroe, no comenzó con el triunfo revolucionario sino con el propio surgimiento de la nación norteña.

Nos dirigimos a todas las personas de buena voluntad, amantes de las causas justas, que apoyen la ratificación de la condena mundial para poner fin a esta política insensata, infructuosa y cruel hacia Cuba, convencidos de que como dijo el Apóstol de Cuba, José Martí, quien se levante hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos.

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