CAMILO Y LA TRAICIÓN DE HUBERT MATOS

Articulo Científico

Por René González Barrios

Director del Centro Fidel Castro Ruz

[…] en aquel momento, en el año 1959, todos los periódicos burgueses —Diario de la Marina, Avance y las revistas Carteles y Bohemia— em­pezaron a publicar información en contra de la Revolución y a favor de Hubert Matos, como el hombre puro que quería hacer una revolución más integradora, a la que se sumaran la mayor cantidad de elementos de Cuba; una revolución donde cupieran los latifundistas, donde cupiera todo el mundo.

En medio de esa situación, el mismo día 21, día en que Hubert Matos iba a presentar la carta —carta de renuncia que conocía prácticamente todo el ejército, en el centro del país—, ese mis­mo día, el traidor Pedro Luis Díaz Lanz, exjefe de la Fuerza Aérea y amigo de Hubert Matos, bombardea La Habana con un avión B-25 sali­do desde Florida. Entonces, ¡qué interesante!: la conspiración en Camagüey, la sublevación en Camagüey, el bombardeo en La Habana, o sea, toda una gran conspiración para provocar una guerra civil anticomunista en Cuba en el año 59.

[…] Ese mismo 21 de octubre, Camilo se reú­ne en el regimiento de Camagüey con todos los militares amotinados. Hace aproximadamente un año, le explicábamos esto mismo a un grupo de profesores y metodólogos en el Ministerio de Educación, y había una persona que me mira­ba muy detenidamente, y cuando terminé, que escuchó, como van a escuchar ustedes hoy, las palabras de Camilo Cienfuegos el 21 de octubre en el regimiento Ignacio Agramonte, de Cama­güey, el hombre se echó a llorar, y me dice: “Yo era uno de los confundidos con Hubert Matos que estaba en Camagüey el 21 de octubre, y nunca tuve la posibilidad de escuchar las pala­bras de Camilo. Ahora entiendo bien cómo nos manipularon a todos nosotros y nos sumaron a esa sublevación anticomunista”.

[…]

Los que quieran saber qué ocurrió en el juicio de Hubert Matos, aquí está (muestra el folleto). Está en todas las bibliotecas de nuestro país, es un folleto que se llama Y la luz se hizo, donde está el juicio completo de Hubert Matos. Quien quie­ra tener más idea de qué pasó en este proceso contra Hubert Matos, puede leer el libro de Jorge Luis Betancourt, Victoria sobre una traición, que es la historia completa del proceso de la traición de Hubert Matos, de todo esto que les estoy expli­cando en Camagüey, o puede leer, por ejemplo, que en librerías aparece este libro (lo muestra) La segunda revolución en Cuba, que escribió un pro­fesor norteamericano, que de hecho había sido infante de marina, periodista, y que estuvo en Cuba en los años que ocurrió este suceso. Joseph Murray se llama y explica también su versión so­bre la conspiración de Hubert Matos.

O sea, que hay total claridad y hay fuentes para entender qué fue lo que pasó.

Ahora, ¿qué pasó después? Bueno, pasó que Carlos Franqui, que había sido ayudante de Fidel en la Sierra Maestra, que había sido di­rector del periódico Revolución en Cuba cuando triunfa la Revolución, a finales de los años se­tenta traiciona; se va de Cuba con documentos oficiales, documentos históricos; va para Italia, se establece en Italia y Franqui, que había sido el autor de un libro que era una apología a la Re­volución Cubana, el Libro de los Doce, escribe este libro que se llama Camilo Cienfuegos (lo muestra).

[…] más de la mitad del libro es una apología a Camilo, pero una apología de Camilo escrita de forma tal, que el líder principal de la Revolución Cubana es Camilo; no Fidel […]. ¿Para qué? Para después llevar al lector tendenciosamente a la teo­ría de la conspiración contra Camilo, porque Ca­milo era el líder más popular, era el líder de más méritos. Franqui es el primer testimoniante traidor.

El segundo es el propio Hubert Matos, que des­pués de haber estado veinte años preso en Cuba, escribió este libro (lo muestra), que se llama Cómo llegó la noche, en el que, entre otras cosas, tiene la desfachatez —porque no es otra cosa que la desfa­chatez de un traidor— de decir que estando preso, detenido el 27 de octubre en la Cabaña… Les voy a leer tres parrafitos, para que tengan ustedes una idea de la catadura moral de este hombre:

[…] Camilo dice encontrarse en una situa­ción muy difícil y me responsabiliza en cier­ta forma de la actual situación. Me exhorta a evitar de cualquier manera el juicio, plan­teándome que él puede preparar un escape. [O sea, Camilo preparando la fuga de Hu­bert Matos] Me pide que ignore la mierda [así le dice Camilo] que él habla de mí [o sea, que Camilo hablaba mal de Hubert Matos] pues es pura palabrería impuesta por las circunstancias. Me siento incómodo, porque pretende ver en mi renuncia las circunstan­cias que lo tienen entrampado. Su crisis la tiene por indeciso. Rechazo la oferta de or­ganizarme una fuga. Si me fusilan, que sea defendiendo la verdad y mi honor.

De modo que es Camilo aquí quien sale de­nigrado, Camilo quien ofrece preparar la fuga a Hubert Matos y Hubert Matos quien lo rechaza diciéndole: “No, yo enfrento el pelotón de fusila­miento”. Fíjense cómo se manipula la realidad histórica.

Y dice después [el libro de Hubert Matos]: “[…] el 27 de octubre, Camilo insiste: ‘No debe haber jui­cio, la solución es la fuga’. Conociendo a Camilo, creo que quiere evitar un juicio donde diré la ver­dad al precio que sea, incluso, el de un enfrentamiento con Fidel, quien en estos momentos debe estar ejerciendo una presión muy grande sobre él”.

Cuando ustedes leen acerca del juicio, si Hu­bert Matos fue tan guapo y tan sincero —ya Ca­milo estaba muerto cuando el juicio— […] nada de estas cosas aparecen, ni la más mínima insi­nuación, porque el hombre que fue más lapida­rio y más exigente contra la traición de Hubert Matos y contra la figura de Hubert Matos fue precisamente Camilo Cienfuegos.

En el juicio a Hubert Matos, Fidel dijo [y creo que es importante que ustedes lo conozcan]:

Porque Camilo tiene derecho a hablar aquí en el juicio también [Camilo no estaba vivo ya, pero Fidel quería que hablara de toda aquella situación], porque Camilo tenía la responsabilidad del mando del ejército, y si en el ejército había infiltración consciente, como ellos dicen, están acusando a Camilo, están responsabilizando a Camilo, porque Camilo era el jefe del ejército, cargo que os­tentaba por sus méritos, y esa es una acu­sación contra Camilo. Y entonces o son cul­pables ellos de calumnia, son culpables ellos de traición, son culpables ellos de estar haciéndole el juego a la contrarrevolución agarrando por los pelos el caso de los con­tados comunistas que pueden estar dentro de las filas del ejército para lanzar contra la Revolución esa acusación que no tiene otro objeto que traer contra la patria la in­tervención extranjera, y son culpables ellos o es culpable Camilo, que Camilo hable, que Camilo diga también su verdad.

Y como Camilo falleció, nosotros en el Insti­tuto de Historia1 nos dimos a la tarea de buscar la voz de Camilo, y hallamos la intervención de Camilo ante los sublevados en Camagüey el 21 de octubre de 1959. Y Camilo va a hablar hoy aquí, porque vamos a escuchar a Camilo inme­diatamente.

* Fragmentos de las palabras expresadas en el espacio Dialogar, dialogar, de la Asociación Hermanos Saíz, Fa­cultad de Derecho de la Universidad de La Habana, 28 de septiembre de 2017.

1 En el momento de esta intervención, el autor se desem­peñaba como presidente del Instituto de Historia de Cuba.

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